¿Qué son las Ciudades Lentas (Slow Cities)?

Cada día, vivimos en un mundo acelerado, donde el estrés forma parte de nuestra vida diaria. Nuestras ciudades amanecen sumergidas en un vertiginoso palpitar. Hemos perdido la capacidad de disfrutar del momento y ni siquiera nos damos cuenta. Vivimos al compás de la velocidad y guiados por el paradigma “tiempo es dinero”, la paciencia, la contemplación y el goce de los actos cotidianos parecieran quedar relegados. En respuesta a este reinante frenesí, han comenzado a surgir experiencias contestatarias en todo el mundo que apuntan a recuperar una mayor calidad de vida urbana. Con todo esto nace el movimiento SLOW y posteriormente el concepto Ciudad Lenta ó Slow City.

Slow City
Foto: i-ambiente.es

La “fast food” (comida rápida) es el signo más elocuente de la cultura de la inmediatez. En Plaza de España (Roma, 1986), el periodista Carlo Petrini descubre que han abierto un conocido restaurante de comida rápida en el histórico enclave y algo se remueve en su interior. Piensa que se han traspasado todos los límites y funda el movimiento Slow Food (Comida Lenta). Lo que buscaba su fundador, Carlo Petrini, era generar una alternativa que preserve y revalorice las ventajas de la comida tradicional y regional. Al mismo tiempo, fomentaba la cría de ganado y el cultivo de plantas y semillas de origen local. Lo cierto es que este movimiento fomentó la idea de “aminorar” y de “desacelerar” el ritmo de vida instalado en la cultura contemporánea. De este modo surgió el denominado “Slow Movement”, con iniciativas tales como: “Slow Food”, “Slow Living”, “Slow Travel”, “Slow Design”, entre otras. Finalmente en 1999 surge el movimiento CittaSlow (Slow City) y con él la idea de que el desarrollo de las ciudades se puede basar en la mejora de la calidad de vida. 

Slow Food
Foto: food.visitphilly.com

Las Slow Cities o “ciudades lentas”, con ciudades de menos de 50.000 habitantes, ubicadas en cualquier parte del mundo, muy diferentes entre sí pero unidas por un objetivo común: mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a partir de propuestas vinculadas con el territorio, el medio ambiente o las nuevas tecnologías. 

Las ciudades lentas buscan soluciones que den la posibilidad a sus ciudadanos de usar y disfrutar de su propia ciudad simple y fácilmente, en ellas impera el equilibrio entre modernidad y tradición de forma que conviven la sabiduría del pasado con las oportunidades tecnológicas y las soluciones de vanguardia. 

Teóricamente, en una Slow City, se cumplen esta serie de requisitos: 

  • Se lleva a cabo una política medioambiental y de infraestructuras que trata de mantener y desarrollar las características del territorio y del tejido urbano. 
  • Se promueve el uso de los avances tecnológicos orientados a mejorar la calidad del medio ambiente y los núcleos urbanos. 
  • Se incentiva la producción y el uso de productos de alimentación obtenidos con técnicas naturales y compatibles con el medio ambiente. 
  • Se protegen las producciones autóctonas vinculadas al territorio, promocionando la relación entre los consumidores y los productores de calidad. 
  • Se promueve la calidad de la hospitalidad y de la convivencia entre habitantes y visitantes. 
  • Se promueve entre todos los ciudadanos la conciencia de vivir en una Slow City. 

En la práctica, son ciudades cuyos centros históricos son espacios peatonales en los que el tráfico y su ruido desaparecen fomentándose el paseo tranquilo, las grandes superficies son rechazadas en favor de los pequeños comerciantes de la localidad favoreciéndose así los productos autóctonos, y los restaurantes elaboran recetas tradicionales del lugar en base a productos locales que son cultivados siguiendo los postulados de la agricultura y la ganadería ecológicas. 

En definitiva, no se trata de ciudades lentas sino de ciudades conscientes, de abierta idiosincrasia local, cuidada hospitalidad y un respeto absoluto por el entorno natural donde lo fundamental es mantener la calidad en todas sus formas, porque como decía Gandhi “En la vida hay algo más importante que incrementar la velocidad”. 

Para Pier Giorgio Oliveti, Director y Secretario General de la Cittaslow Internacional, el movimiento representa a una comunidad viva que está invirtiendo en sí misma. Las claves son: identidad, ambiente y responsabilidad. Considera que: “Una Cittaslow es una ciudad con alma, que trata de manera holística de manejar la ‘vida con tranquilidad’. Asimismo, es una ciudad que recupera la importancia de la memoria. En un mundo globalizado, corremos el riesgo de perder nuestra identidad, nuestra historia, nuestra perspectiva de un camino de largo plazo. De modo que Cittaslow constituye también un proyecto de calidad en favor de las próximas generaciones”. 

De acuerdo con estos postulados, Oliveti aporta que “nuestros principales enemigos son: la ‘desertificación social’ (la tendencia a abandonar un pueblo para migrar a las grandes ciudades) y la erosión de los principios de cooperación y solidaridad entre las personas, que resulta de difícil aplicación cuando existen otras prioridades, como la seguridad o el acceso a los servicios básicos”. 

Escapadas a ciudades 'slow' 

Con un tamaño reducido, riqueza gastronómica, respeto por el medio ambiente e identidad. Esta filosofía lenta “slow city” aplicada a los viajes o la gastronomía ha cogido velocidad y es una respuesta a la vorágine del día a día, a la contaminación y al tráfico. Slow contra el estrés. Paz para coger carrerilla. 

Slow Cities-Ciudades Lentas
Foto: plataformaurbana.cl

Viajar bajo esta tendencia es hacerlo sin mirar el reloj, sin rutas programadas y sin un recorrido turístico estereotipado. De hecho, ya hay hoteles, destinos y restaurantes que se han sumado a esta corriente cultural.

Ciudades que siguen el movimiento Slow

En España, hay pueblos adscritos a esta filosofía a través de la organización Cittaslow, con lugares asociados en países como Italia, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Estados Unidos o Corea del Sur. En el Recinto Gótico de Pals, en la Costa Brava, esperan al viajero calles empedradas flanqueadas por casas nobles y una gastronomía basada en productos de mar y montaña.

El pueblo de Orvieto, a 131 kilómetros de Roma (Italia), es la sede de la organización internacional del movimiento Cittaslow. Bajo el lema “una ciudad pequeña, una historia grande”, este pueblo ha sabido cómo sacar provecho de sus ventajas comparativas en el contexto regional, salvaguardando aquellas características que lo destacaban del resto: su paisaje, su arquitectura, sus campos, su gastronomía.

Slow Cities-Ciudades Lentas
Foto: Mungia Viscaya

Y tales atributos son difundidos para captar potenciales visitantes y residentes que buscan un goce -como señalan- “intensamente simple”. “Más allá de las diferencias de cada ciudad, el enfoque Cittaslow es el mismo”, señala Pier Giorgio Oliveti, y agrega “las ciudades que optan por un modelo “slow” se tornan más respetuosas de su patrimonio cultural y ambiental y se definen por el principio de la ‘resiliencia’, es decir, por la capacidad de su colectivo social para sobreponerse a los resultados adversos de su entorno, utilizando al máximo la sabiduría local”.

Al otro lado del Atlántico, más precisamente en California, el pueblo del Valle de Sonoma eligió también adherir al movimiento de las ciudades lentas. “Sonoma resolvió sostener sus propios valores en lugar de ser otra ciudad tan genérica con la misma comida rápida”, expresa Gary Edwards, presidente de la asociación local (www.sonomajacks.org). En cambio, “nuestro pueblo apostó a su singularidad para crecer -más que en altura- en profundidad, lejos de las demandas de la moda y atentos a la rica historia cultural del valle”. 

En América Latina, en el municipio de Balcarce, a 40 kilómetros de la ciudad de Mar del Plata, se elaboró recientemente el Plan Estratégico “Balcarce 2020” donde, en el marco de sus lineamientos generales, puso en práctica los principios de este Movimiento Slow en una pequeña localidad denominada Villa Laguna Brava. El propósito fue realizar -junto con los vecinos- un desarrollo urbano del pueblo con características compatibles con las del turismo sostenible, enfocado hacia una gestión que respete la integridad cultural y los procesos ecológicos esenciales. Se trata de una villa turística, con escasos 600 habitantes permanentes y un entorno único en la provincia, que logra combinar un espejo de agua natural, navegable, rodeado por sierras que datan de aquellos momentos previos a la separación de los continentes. Para capitalizar este refugio natural, la propuesta emergente consistió favorecer la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vida. Esta iniciativa no busca explotar el lugar sino crecer junto a él, revalorizando aquello más genuino, apelando a revalorizar aquello más genuino: un modo de vida diferente, más humana y natural, más productiva y solidaria.

Villa Laguna Brava
Foto: taringa.net

Por otra parte, la ciudad balnearia de Mar de las Pampas fue la primera en Argentina que se propuso en 2006 ser una comunidad lenta. Desde entonces ha logrado que el municipio aprobara el proyecto propuesto para alcanzar la membrecía oficial. Además, este hecho fue capitalizado para generar mayor afluencia de turismo “slow”. “A aquellos lugares pequeños en los que aún no ha llegado la aceleración de las grandes ciudades, este movimiento puede brindarles herramientas para promover un desarrollo turístico capaz de proteger la identidad local”, puntualiza Gabriela Hassan. 

Lo que se hace difícil es aplicar este concepto a las grandes ciudades, pero el gran urbanismo debe plantearse como hacerlo, y encontrar modos de hacer SLOW la vida diaria de sus habitantes. Dado que las ciudades se vuelven cada vez más grandes y aceleradas, y las comunidades pierden identidad y libertades para administrar sus propios tiempos y deseos, es frecuente encontrar personas que, buscando una calidad de vida menos estresante, abandonan las grandes ciudades en busca de pequeños pueblos que le ofrezcan lo que ya la ciudad no puede: tranquilidad y un ritmo de vida sereno y apacible.
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Sobre el autor Nubia Márquez

Economista y Tecnóloga con Especialización en Aplicaciones E-Business, Tutor Virtual y Bloguera. Apasionada por la Tecnología, las Finanzas y la Educación con énfasis en la Web 2.0. En mis ratos libres me encanta cocinar, viajar, leer y navegar en la Internet.

 
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